Para jugar en casa

12 juegos para estimular el habla en casa

Por el equipo de Chiri · · 9 min de lectura
Coco el coatí, personaje de Chiri

La mejor práctica del habla para un chico de 5 a 8 años no se parece a una clase: se parece a un juego. Diez minutos por día de juegos con sonidos, palabras y cuentos —en la cena, en el auto o antes de dormir— ayudan a afinar la pronunciación, ampliar el vocabulario y ganar confianza para hablar. Acá van 12 juegos que no necesitan nada más que ganas.

Antes de empezar: tres reglas de oro
  • Jugar, no examinar. Si deja de ser divertido, cambiá de juego.
  • Modelar, no corregir. Devolvé la palabra bien dicha (“¡sí, un tren larguísimo!”) sin pedirle que repita.
  • Poco y seguido. Diez minutos todos los días valen más que una hora el domingo.

Juegos para trabajar los sonidos

  1. El zoológico de ruidos. Turnarse para imitar animales y adivinar cuál es. Los ruidos de animales entrenan labios y lengua: la vaca (“muuu”, labios), la víbora (“ssss”, la s), el gato que ronronea (“rrrr”, la RR), el perro (“guau”, la g).
  2. Veo veo con sonido. El clásico, pero en vez de la letra se dice el sonido: “veo veo una cosita que empieza con sss”. Así se entrena la conciencia de los sonidos, clave para aprender a leer.
  3. El robot que habla despacio. Un jugador habla “como robot”, separando sílabas: ca-ra-col. El otro tiene que adivinar la palabra. Después se invierten los roles.
  4. ¿Rima o no rima? Decís dos palabras y el chico dice si riman: sapo–zapato, luna–cuna, perro–gato. Cuando lo domina, que invente él la rima.

Juegos para ampliar el vocabulario

  1. Tutti frutti hablado. Elegir una categoría (animales, comidas, cosas de la playa) y nombrar todas las que se les ocurran, por turnos. Pierde el que se queda sin ideas.
  2. La palabra prohibida. Describir un objeto sin decir su nombre: “es redonda, se patea y entra en el arco”. Obliga a buscar palabras y a ordenar ideas.
  3. El supermercado. “Fui al súper y compré…” y cada uno suma un producto repitiendo los anteriores. Memoria, vocabulario y mucha risa cuando alguien se olvida.
  4. Contrarios. Vos decís “grande”, él dice “chico”. Arriba-abajo, rápido-lento, caliente-frío. Con los más grandes, se puede hacer con verbos: abrir-cerrar, subir-bajar.

Juegos para contar y conversar

  1. El cuento de a tres. Cada uno dice una frase y el siguiente continúa la historia. Los cuentos absurdos son los mejores.
  2. El noticiero de casa. El chico es el periodista y cuenta “las noticias del día”: qué pasó en la escuela, qué comió, quién ganó en el recreo. Ayuda a ordenar un relato en el tiempo.
  3. ¿Qué pasaría si…? “¿Qué pasaría si los perros hablaran?”, “¿si lloviera helado?”. Preguntas abiertas que invitan a hablar con frases largas.
  4. Me equivoqué a propósito. Decí algo mal a propósito —“el gato hace muuu”, “me pongo los zapatos en la cabeza”— y que te corrija. A los chicos les encanta pescar al adulto, y para hacerlo tienen que explicar.

Cómo sacarles el máximo provecho

¿Y las pantallas?

Una pantalla no reemplaza una conversación con un adulto. Pero una app pensada para hablar —que pide la voz del chico en lugar de solo tocar la pantalla, y que se usa un rato corto y acompañado— puede sumar práctica en los días en que no hay tiempo para inventar juegos. Esa es la idea detrás de Chiri: cuentos y juegos donde los personajes avanzan cuando el chico habla.

Preguntas frecuentes

¿Cómo estimular el lenguaje de un niño de 5 años en casa?

Con juegos cortos y diarios: imitar ruidos de animales, veo veo con sonidos, rimas, describir objetos sin nombrarlos y contar cuentos de a turnos. Diez minutos por día alcanzan.

¿Hay que corregir a un niño cuando pronuncia mal?

Es mejor modelar que corregir: devolverle la palabra bien dicha dentro de la conversación, sin pedirle que la repita.

¿Cuánto tiempo por día conviene practicar el habla?

Entre 5 y 10 minutos diarios, como juego, suelen rendir más que sesiones largas y espaciadas.

¿Las apps sirven para estimular el habla?

Pueden sumar práctica si piden la voz del niño, se usan un rato corto y en compañía de un adulto. No reemplazan la conversación ni la evaluación profesional.

Este artículo es informativo y no reemplaza la consulta con un/a fonoaudiólogo/a. Cada niño tiene su propio ritmo; si algo te preocupa, consultá a un profesional.